Hemos estado en esta casa rural esta última semana santa. Creo que no se le puede llamar así porque ha sido decepcionante.Es una casa en tres alturas, la tercera planta, en la que estuvimos, es una especie de buhardilla diáfana en la cual todos las habitaciones están separadas por una especie de tabique de madera,en las qué hay una serie de camas distribuidas de forma aleatoria,algunas maltrechas, sin lamas en el somier,en donde dormimos mi esposa y yo, no se puede considerar un dormitorio, es una terraza acristalada,sin persianas, radiador convencional,armario, mesilla de noche,bueno un desastre.La instalación eléctrica una chapuza, se va la luz en cuanto los vecinos conectan un secador , los cables de algunas lámparas están pelados, fuera del casquillo con el consiguiente peligro de cortocircuito e incendio puesto que los casquillos de las lámparas no tienen soporte y descansan sobre la madera de las estructuras. Si llueve, en la especie de salón, que no es tal, es una terraza, hay goteras al lado de la televisión qué está colocada encima de una rinconera que NO tapa un grifo, y por encima, casi pegado al techo hay una salida de humos de la cocina,lo cual creo que no es muy adecuado para un salón o cuarto de estar.
En el exterior, la piscina,tiene un aspecto lamentable, llena de un agua verdosa sin tapar con una lona, llena de maderas flotando,es primavera, aún no se puede usar, pero a la vista parece descuidada y sin mantenimiento,al igual que la finca.
Otro punto importante es el trato de los propietarios hacia los clientes, en este caso creo que ha sido deleznable, antes de llegar allí muy bien por teléfono, atendidos por la dueña a la llegada también perfecto,una vez abonado el importe de la estancia, de maravilla,incluso cuando se nos solicitó una fianza de ciento y pico euros, la cual se abonó sin protestar, a pesar de que nunca se habló de esto, bien.
Pero a la hora de pedir explicaciones por ciertas deficiencias observadas, empezaron las pegas. Se solicitaron cosas que faltaban, una bombilla que se fundió nada mas conectar la llave,un descodificador para ver la televisión digital terrestre , se nos dijo que al día siguiente serían subsanadas,por su marido.A la hora de irnos a acostar la primera persona que se metió e una cama dio con sus huesos en el suelo, la cama cedió, alertados por el ruido fuimos todos y observamos con sorpresa que las lamas del somier estaban cada una por un lado, dentro del somier , y una de las patas desmontable totalmente retorcida. Tuvimos que cambiar la cama defenestrada.
El caso es que a ninguno de las veinte personas que fuimos nos ha parecido un sitio para recomendar a nadie, tanto por el trato recibido como por el estado del alojamiento.